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LA DEPORTACION EXTRANJEROS EN TIERRA EXTRAA - La Biblia 23/07/2017Un unico Dios


En el ao 720, el rey de Asiria conquista Samara y deporta a los israelitas a Asiria en Jalaj.
Cules son las connotaciones de esta deportacin?, y cmo afect a los otros cultos, a los cultos de "los otros"?

"Sucedi que, cuando comenzaron a establecerse all, no veneraban a Yahveh, y Yahveh envi contra ellos leones que mataron a muchos. Entonces dijeron al rey de Asiria: "Las gentes que has hecho deportar para establecerlas en las ciudades de Samara no conocen el culto del dios de la tierra, y ha enviado contra ellos leones que los matan, porque ellos no conocen el culto del dios de la tierra".
El rey de Asiria dio esta orden: "Haced partir all a uno de los sacerdotes que deport de all; que vaya y habite all y les ensee el culto del dios de la tierra". Vino entonces uno de los sacerdotes deportados de Samara, se estableci en Betel y les ense cmo deban reverenciar a Yahveh. Pero cada nacin se hizo sus dioses y los pusieron en los templos de los altos que haban hecho los samaritanos, cada nacin en las ciudades que habitaba. Las gentes de Babilonia hicieron un Sukkot Benot, las gentes de Kut hicieron un Nergal, las gentes de Jamat hicieron un Asim, los avitas hicieron un Nibjaz y un Tartaq y los sefarvitas quemaban a sus hijos en honor de Adrammlek y Anammlek, dioses de los sefarvitas.
Veneraban tambin a Yahveh y se hicieron sacerdotes en los altos, tomados de entre ellos, que oficiaban por ellos en los templos de los altos.
Reverenciaban a Yahveh y servan a sus dioses segn el rito de las naciones de donde haban sido deportados." (II Reyes 17:25-33).

Intentemos ubicarnos all en Asiria, en ese lugar y en ese tiempo.
El rey conquista un nuevo territorio y llegan del extranjero los habitantes para esa tierra.
Esos recin llegados eran "los famosos" israelitas, los que haban salido de Egipto, los que haban herido a Egipto con diez plagas, los que tenan un slo dios; no eran "cualquiera", no eran un pueblo ms de los que habitaban el desierto.
Me imagino que los asirios, al conocerlos, diran: "as que ustedes son los israelitas?", "as que ustedes son los que cruzaron el mar caminando?". Seguramente escucharan con gran inters las historias sobre lo que el dios de Israel haba hecho.
Para colmo sucede que los leones se comen a la gente y el rey comprende, de alguna manera, que es un tema de Dios, y que deba solucionarse inmediatamente.
Es interesante este punto, ya que, ni los envan de vuelta, ni los matan, todo lo contrario, mandan a uno de los sacerdotes para que les ensee el culto a Yahveh; exacto, justamente, justamente lo que tenan que hacer...

La dispora est cumpliendo su funcin, lleva el culto de Yahveh a otros lugares y con l el monotesmo. Por supuesto, no cualquier monotesmo, sino el monotesmo del dios del pueblo elegido.

Dispora (griego: diaspor, dispersin) es la dispersin de grupos tnicos o religiosos que han abandonado su lugar de procedencia originaria y que se encuentran repartidos por el mundo, viviendo entre personas que no son de su condicin. Usualmente se ha empleado el trmino para referirse al exilio judo fuera de la Tierra de Israel y la posterior dispersin de este pueblo en todo el mundo

En esa poca asume el reinado de Jud, Ezequas.

"En el ao tercero de Oseas, hijo de El, rey de Israel, comenz a reinar Ezequas, hijo de Ajaz, rey de Jud. Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar y rein veintinueve aos en Jerusaln; el nombre de su madre era Aba, hija de Zacaras.
Hizo lo recto a los ojos de Yahveh enteramente como David su padre.
El fue quien quit los altos, derrib las estelas, cort los cipos y rompi la serpiente de bronce que haba hecho Moiss, porque los israelitas le haban quemado incienso hasta aquellos das; se la llamaba Nejustn.
Confi en Yahveh, Dios de Israel. Despus de l no le ha habido semejante entre todos los reyes de Jud, ni tampoco antes.
Se apeg a Yahveh y no se apart de l; guard los mandamientos que Yahveh haba mandado a Moiss.
Yahveh estuvo con l y tuvo xito en todas sus empresas; se rebel contra el rey de Asiria y no le sirvi.
El bati a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres de guardia hasta las ciudades fortificadas. " (II Reyes 18:1-8).

El rey de Asiria iba a invadir Jud, luego de haber conquistado a Israel. Cuando Ezequas vio que ya no haba nada que hacer frente a ese ejrcito rog a Yahveh por ayuda, Dios lo escucha y lo libra de este asedio.
El rey de Asiria enva un mensajero para amenazarlos y les hace saber que no van a tener clemencia con ellos.

"Cuando lo oy el rey Ezequas desgarr sus vestidos, se cubri de sayal y se fue a la Casa de Yahveh.
Envi a Elyaquim, mayordomo, a Sebn, secretario, y a los sacerdotes ancianos cubiertos de sayal, donde el profeta Isaas, hijo de Ams. Ellos le dijeron: "As habla Ezequas: Este da es da de angustia, de castigo y de vergenza. Los hijos estn para salir del seno, pero no hay fuerza para dar a luz. No habr odo Yahveh tu Dios, todas las palabras del copero mayor al que ha enviado el rey de Asiria su seor, para insultar al Dios vivo? No castigar Yahveh tu Dios, las palabras que ha odo? Dirige una plegaria en favor del resto que an queda!"
Cuando los siervos del rey Ezequas llegaron donde Isaas, ste les dijo: "As diris a vuestro seor: Esto dice Yahveh: No tengas miedo por las palabras que has odo, con las que me insultaron los criados del rey de Asiria. Voy a poner en l un espritu, oir una noticia y se volver a su tierra, y en su tierra yo le har caer a espada".
El copero mayor se volvi y encontr al rey de Asiria atacando a Libn, pues haba odo que haba partido de Laks, porque haba recibido esta noticia acerca de Tirhac, rey de Kus: "Mira que ha salido a guerrear contra ti".
Volvi a enviar mensajeros para decir a Ezequas: "As hablaris a Ezequas, rey de Jud: No te engae tu Dios en el que confas pensando: "No ser entregada Jerusaln en manos del rey de Asiria". Bien has odo lo que los reyes de Asiria han hecho a todos los pases, entregndolos al anatema, y t te vas a librar! Acaso los dioses de las naciones salvaron a aquellos que mis padres aniquilaron, a Gozn, a Jarn, a Rsef, a los edenitas que estaban en Tel Basar? Dnde est el rey de Jamat, el rey de Arpad, el rey de Lar, de Sefarvyim, de Hen y de Ivv?".
Ezequas tom la carta de manos de los mensajeros y la ley. Luego subi a la Casa de Yahveh y Ezequas la desenroll ante Yahveh.
Hizo Ezequas esta plegaria ante Yahveh: "Yahveh, Dios de Israel, que ests sobre los Querubines, t slo eres Dios en todos los reinos de la tierra, t el que has hecho los cielos y la tierra.
Tiende, Yahveh, tu odo y escucha; abre, Yahveh, tus ojos y mira! Oye las palabras con que Senaquerib ha enviado a insultar al Dios vivo.
Es verdad, Yahveh, que los reyes de Asiria han exterminado las naciones y han entregado sus dioses al fuego, porque ellos no son dioses, sino hechuras de mano de hombre, de madera y de piedra, y por eso han sido aniquilados. Ahora pues, Yahveh, Dios nuestro, slvanos de su mano, y sabrn todos los reinos de la tierra que slo t eres Dios, Yahveh".
Isaas, hijo de Ams, envi a decir a Ezequas: "As dice Yahveh, Dios de Israel: He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiria. Esta es la palabra que Yahveh pronuncia contra l: Ella te desprecia, ella te hace burla, la virgen hija de Sin. Mueve la cabeza a tus espaldas, la hija de Jerusaln. A quin has insultado y blasfemado? Contra quin has alzado tu voz y levantas tus ojos altaneros? Contra el Santo de Israel! Por tus mensajeros insultas a Adonay y dices: Con mis muchos carros subo a las cumbres de los montes a las laderas del Lbano, derribo la altura de sus cedros, la flor de sus cipreses, alcanzo el postrer de sus refugios, su jardn del bosque. Yo he cavado y bebido en extranjeras aguas. Secar bajo la planta de mis pies todos los Nilos del Egipto. Lo oyes bien? Desde antiguo lo tengo preparado; desde viejos das lo haba planeado. Ahora lo ejecuto. T convertirs en cmulos de ruinas las fuertes ciudades. Sus habitantes, de dbiles manos, confusos y aterrados, son plata del campo, verdor de hierba, hierba de tejados, pasto quemado por el viento de Oriente. Si te alzas o te sientas, si sales o entras, estoy presente y lo s. Pues que te alzas airado contra m y tu arrogancia ha subido a mis odos, voy a poner mi anillo en tus narices, mi brida en tu boca, y voy a devolverte por la ruta por la que has venido. La seal ser sta: Este ao se comer lo que rebrote, lo que nazca de s al ao siguiente. Al ao tercero sembrad y segad, plantad las vias y comed su fruto. El resto que se salve de la casa de Jud echar races por debajo y frutos en lo alto. Pues saldr un Resto de Jerusaln, y supervivientes del monte Sin; el celo de Yahveh Sebaot lo har. Por eso, as dice Yahveh al rey de Asiria: No entrar en esta ciudad. No lanzar flechas en ella. No le opondr escudo, ni alzar en contra de ella empalizada. Volver por la ruta que ha trado. No entrar en esta ciudad. Palabra de Yahveh. Proteger a esta ciudad para salvarla, por quien soy y por mi siervo David.
Aquella misma noche sali el ngel de Yahveh e hiri en el campamento asirio a 185.000 hombres; a la hora de despertarse, por la maana, no haba ms que cadveres. Senaquerib, rey de Asiria, parti y, volvindose, se qued en Nnive. Y sucedi que estando l postrado en el templo de su dios Nisrok, sus hijos Adrammlek y Sarser le mataron a espada y se pusieron a salvo en el pas de Ararat. Su hijo Asarjaddn rein en su lugar." (II Reyes 19:1-37).

Muy interesante lo de: "desde viejos das lo haba planeado. Ahora lo ejecuto"...
Es evidente que el mecanismo de avance y retroceso es parte de la maquinaria de Dios.
Los ciclos de limpieza-calma/distraccin-limpieza continan.
Luego de Ezequas, reina Manass quien vuelve a generar las condiciones para que los adoradores de falsos dioses e idlatras regresen y regresen con ms bros.

"Manass tena doce aos cuando comenz a reinar, y rein 55 aos en Jerusaln; el nombre de su madre era Jefs Baj.
Hizo el mal a los ojos de Yahveh segn las abominaciones de las gentes que Yahveh haba expulsado delante de los israelitas.
Volvi a edificar los altos que haba destruido su padre Ezequas, alz altares a Baal e hizo un cipo como lo haba hecho Ajab, rey de Israel; se postr ante todo el ejrcito de los cielos y les sirvi.
Construy altares en la Casa de la que Yahveh haba dicho: "En Jerusaln pondr mi Nombre".
Edific altares a todo el ejrcito de los cielos en los dos patios de la Casa de Yahveh. Hizo pasar a su hijo por el fuego; practic los presagios y los augurios, hizo traer los adivinos y nigromantes, haciendo mucho mal a los ojos de Yahveh y provocando su clera.
Coloc el dolo de Aser, que haba fabricado, en la Casa de la que dijo Yahveh a David y Salomn su hijo: "En esta Casa y en Jerusaln, que he elegido de entre todas las tribus de Israel, pondr mi Nombre para siempre. No har errar ms los pasos de Israel fuera de la tierra que di a sus padres, con tal que procuren hacer segn todo lo que les he mandado y segn toda la Ley que les orden por mi siervo Moiss". Pero no han escuchado, y Manass los ha extraviado para que obren el mal ms que las naciones que haba aniquilado Yahveh delante de los israelitas. Entonces habl Yahveh por boca de sus siervos, los profetas, diciendo: "Porque Manass, rey de Jud, ha hecho estas abominaciones, haciendo el mal ms que cuanto hicieron los amorreos antes de l, haciendo que tambin Jud pecase con sus dolos, por eso, as habla Yahveh, Dios de Israel: Voy a hacer venir sobre Jerusaln y Jud un mal tan grande que a quienes lo oyeren les zumbarn los odos. Extender sobre Jerusaln la cuerda de Samara y el nivel de la casa de Ajab, y fregar a Jerusaln como se friega un plato, que se le vuelve del revs despus de fregado. Arrojar el resto de mi heredad y los entregar en manos de sus enemigos; sern presa y botn de todos sus enemigos, porque hicieron lo que es malo a mis ojos y me han irritado desde el da en que sus padres salieron de Egipto hasta este da".
Manass derram tambin sangre inocente en tan gran cantidad que llen a Jerusaln de punta a cabo, aparte del pecado que hizo cometer a Jud haciendo lo que es malo a los ojos de Yahveh.
()
Manass se acost con sus padres y fue sepultado en el jardn de su casa, en el jardn de Uzz, y rein en su lugar su hijo Amn.
Amn tena veintids aos cuando comenz a reinar y rein dos aos en Jerusaln; el nombre de su madre era Mesullmet, hija de Jars de Yotb.
Hizo el mal a los ojos de Yahveh como haba hecho su padre Manass.
Camin enteramente por el camino que sigui su padre, sirvi a los dolos a los que sirvi su padre y se postr ante ellos.
Abandon a Yahveh, Dios de sus padres, y no anduvo por el camino de Yahveh.
Los siervos de Amn se conjuraron contra l y mataron al rey en su casa.
Mat el pueblo de la tierra a todos los conjurados contra el rey Amn, y el pueblo de la tierra proclam rey en su lugar a su hijo Josas.
()
Le sepultaron en su sepulcro, en el jardn de Uzz, y rein en su lugar su hijo Josas." (II Reyes 21:1-26).

Estos sucesos se desarrollan cerca del ao 600 a.C. (seiscientos antes de Cristo), nuevamente se avecina otra limpieza.

"Josas tena ocho aos cuando comenz a reinar y rein 31 aos en Jerusaln; el nombre de su madre era Yedid, hija de Adas, de Boscat.
Hizo lo recto a los ojos de Yahveh y anduvo enteramente por el camino de David su padre, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda." (II Reyes 22:1-2).

"El rey orden a Jilquas, al segundo de los sacerdotes y a los encargados del umbral que sacaran del santuario de Yahveh todos los objetos que se haban hecho para Baal, para Aser y para todo el ejrcito de los cielos; los quem fuera de Jerusaln en los yermos del Cedrn y llev sus cenizas a Betel.
Suprimi los sacerdotes paganos que pusieron los reyes de Jud y que quemaban incienso en los altos, en las ciudades de Jud y en los contornos de Jerusaln, a los que ofrecan incienso a Baal, al sol, a la luna, a los astros celestes y a todo el ejrcito de los cielos.
Sac la Aser de la Casa de Yahveh fuera de Jerusaln, al torrente Cedrn, la quem all en el torrente Cedrn, la redujo a cenizas y arroj las cenizas a las tumbas de los hijos del pueblo.
Derrib las casas de los consagrados a la prostitucin que estaban en la Casa de Yahveh y donde las mujeres tejan velos para Aser.
Hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Jud y profan los altos donde quemaban incienso, desde Gueba hasta Berseba.
Derrib los altos de las puertas que estaban a la entrada de la puerta de Josu, gobernador de la ciudad, a la izquierda segn se pasa la puerta de la ciudad. Con todo, los sacerdotes de los altos no podan acercarse al altar de Yahveh en Jerusaln, aunque coman los panes zimos en medio de sus hermanos.
Profan el Tofet del valle de Ben Hinnom, para que nadie hiciera pasar por el fuego a su hijo o a su hija en honor de Mlek.
Suprimi los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al Sol, a la entrada de la Casa de Yahveh, cerca de la habitacin del eunuco Netn Mlek, en las dependencias, y quem el carro del Sol. Los altares que estaban sobre el terrado de la habitacin superior de Ajaz, que hicieron los reyes de Jud, y los altares que hizo Manass en los dos patios de la Casa de Yahveh, el rey los derrib, los rompi all y arroj sus cenizas al torrente Cedrn.
El rey profan los altos que estaban frente a Jerusaln, al sur del Monte de los Olivos, que Salomn, rey de Israel, haba construido a Astart, monstruo abominable de los sidonios, a Kems, monstruo abominable de Moab, y a Milkom, abominacin de los amonitas.
Rompi las estelas, cort los cipos y llen sus emplazamientos de los huesos humanos. Tambin el altar que haba en Betel y el alto que hizo Jeroboam, hijo de Nebat, el que hizo pecar a Israel, derrib este altar y este alto, rompi las piedras, las redujo a polvo, y quem el cipo.
Volvi la cabeza Josas y vio los sepulcros que haban all en la montaa; mand tomar los huesos de las tumbas y los quem sobre el altar, profanndolo, y cumplindose as la palabra de Yahveh que haba dicho al hombre de Dios cuando Jeroboam estaba en pie junto al altar durante la fiesta.
()
Tambin hizo desaparecer Josas todos los templos de los altos de las ciudades de Samara que hicieron los reyes de Israel, irritando a Yahveh, e hizo con ellos enteramente como haba hecho en Betel.
Inmol sobre los altares a todos los sacerdotes de los altos que se encontraban all y quem sobre ellos huesos humanos. Y se volvi a Jerusaln.
El rey dio esta orden a todo el pueblo: "Celebrad la Pascua en honor de Yahveh, vuestro Dios, segn est escrito en este libro de la alianza". No se haba celebrado una Pascua como est desde los das de los Jueces que haban juzgado a Israel, ni en los das de los reyes de Israel y de los reyes de Jud. Tan slo en el ao dieciocho del rey Josas se celebr una Pascua as en honor de Yahveh en Jerusaln. Tambin los nigromantes y los adivinos, los terafim y los dolos y todos los monstruos abominables que se vean en la tierra de Jud y en Jerusaln, fueron eliminados por Josas, para poner en vigor las palabras de la Ley escritas en el libro que encontr el sacerdote Jilquas en la Casa de Yahveh.
No hubo antes de l ningn rey que se volviera como l a Yahveh, con todo su corazn, con toda su alma y con toda su fuerza, segn toda la ley de Moiss, ni despus de l se ha levantado nadie como l. Sin embargo, Yahveh no se volvi del ardor de su gran clera que se haba encendido contra Jud por todas las irritaciones con que le haba irritado Manass. Yahveh haba dicho: "Tambin a Jud apartar de mi presencia, como he apartado a Israel, y rechazar a esta ciudad que haba elegido, a Jerusaln y a la Casa de que haba dicho: Mi Nombre estar en ella"." (II Reyes 23:4-27)

Los reyes se suceden y al fin llegan las tropas de Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien, conquista Jud y deporta a todos aquellos que ostentaban algn rango y a los adinerados, all permanecen slo los pobres.

"Al pueblo que qued en la tierra de Jud y que haba dejado Nabucodonosor, rey de Babilonia, le puso por gobernador a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safn.
Todos los jefes de tropas y sus hombres oyeron que el rey de Babilonia haba puesto por gobernador a Godolas y fueron donde Godolas a Misp: Ismael, hijo de Netanas, Yojann, hijo de Caraj, Seraas, hijo de Tanjumet el netofita, Yaazanas de Maak, ellos y sus hombres.
Godolas les hizo un juramento, a ellos y a sus hombres, y les dijo: "No temis nada de los siervos de los caldeos, quedaos en el pas y servid al rey de Babilonia, y os ir bien". Pero en el mes sptimo, Ismael, hijo de Netanas, hijo de Elisam, que era de linaje real, vino con diez hombres e hirieron de muerte a Godolas, as como a los judos y caldeos que estaban con l, en Misp. Entonces todo el pueblo, desde el ms pequeo al ms grande, y los jefes de tropas se levantaron y se fueron a Egipto, porque tuvieron miedo de los caldeos." (II Reyes 25:22-26)

En el siguiente prrafo del Libro Segundo de las Crnicas, se puede apreciar un resumen de los hechos desde Nabucodonosor hasta Ciro de Persia.

"Yoyaquim tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln.
Hizo el mal a los ojos de Yahveh su Dios.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi contra l y le at con cadenas de bronce para conducirle a Babilonia.
Nabucodonosor llev tambin a Babilonia algunos objetos de la Casa de Yahveh que deposit en su santuario, en Babilonia. El resto de los hechos de Yoyaquim, las abominaciones que cometi y todo lo que le sucedi, est escrito en el libro de los reyes de Israel y de Jud. En su lugar rein su hijo Joaqun.
Joaqun tena ocho aos cuando empez a reinar, y rein tres meses y diez das en Jerusaln; hizo el mal a los ojos de Yahveh.
A la vuelta de un ao mand el rey Nabucodonosor que le llevasen a Babilonia, juntamente con los objetos ms preciosos de la Casa de Yahveh, y puso por rey en Jud y Jerusaln a Sedecas, hermano de Joaqun.
Sedecas tena veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Hizo el mal a los ojos de Yahveh su Dios, y no se humill ante el profeta Jeremas que le hablaba por boca de Yahveh. Tambin l se rebel contra el rey Nabucodonosor, que le haba hecho jurar por Dios; endureci su cerviz y se obstin en su corazn, en vez de volverse a Yahveh, el Dios de Israel. Del mismo modo, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, segn todas las costumbres abominables de las gentes, y mancharon la Casa de Yahveh, que l se haba consagrado en Jerusaln.
Yahveh, el Dios de sus padres, les envi desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tena compasin de su pueblo y de su Morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subi la ira de Yahveh contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio. Entonces hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, que mat a espada a los mejores en la Casa de su santuario, sin perdonar a joven ni a doncella, a viejo ni a canoso; a todos los entreg Dios en su mano. Todos los objetos de la Casa de Dios, grandes y pequeos, los tesoros de la Casa de Yahveh y los tesoros del rey y de sus jefes, todo se lo llev a Babilonia. Incendiaron la Casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusaln: pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llev cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos de l y de sus hijos hasta el advenimiento del reino de los persas; para que se cumpliese la palabra de Yahveh, por boca de Jeremas: "Hasta que el pas haya pagado sus sbados, descansar todos los das de la desolacin, hasta que se cumplan los setenta aos".
En el ao primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra de Yahveh, por boca de Jeremas, movi Yahveh el espritu de Ciro, rey de Persia, que mand publicar de palabra y por escrito en todo su reino: "As habla Ciro, rey de Persia: Yahveh, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. El me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusaln, en Jud. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, sea su Dios con l y suba!"" (II Crnicas 36:5-23)

La "onda expansiva", podramos decir, del pueblo elegido ya haba llegado bastante ms all y "los otros", aun los ms alejados, ya conocan a Yahveh.
Para ubicarnos, el imperio persa ocup lo que hoy sera: noroeste de frica sobre el mar Mediterrneo, parte de Egipto sobre el Nilo, Jordania e Israel, -donde estaban originalmente los israelitas-, Turqua, Siria, Bulgaria, Rumania, Irn, Afganistn, y Pakistn, aproximadamente.

El sistema haba funcionado, obviamente, y la maquinaria de Yahveh expanda los horizontes del Dios del pueblo elegido:
Esta frase lo resume: "As habla Ciro, rey de Persia: Yahveh, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. El me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusaln, en Jud. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, sea su Dios con l y suba!"

- El rey de Persia?, eso dijo el rey de Persia? - pregunta mi hijo Lautaro.
- S, exactamente, as fue
En el 500 AC (quinientos antes de Cristo), aproximadamente, los israelitas, de las tribus de Israel, y los judos, de la tribu de Jud, haban iniciado el retorno desde el exilio.

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ltima actualizacin 23/07/2017 15:21:36Un unico Dios
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